Historia de niñez en el campo.



Cuando era niña mis padres se separaron y a mis hermanas y a mi nos enviaron a vivir con mi abuela en ese entonces ella vivía en una finca en un corregimiento llamado rompederos a 2 horas en chalupa del municipio de Puerto Berrío Antioquia de donde soy oriunda. 

Para entrar hasta la finca debíamos adentrarnos en la selva vegetal el recorrido duraba una 1 hora en bestia. Recuerdo que nos esperaban unos trabajadores de la finca que nos llevaron a caballo. Al llegar nos dimos cuenta que para llegar hasta la finca debíamos de cruzar un rio bastante hondo y un poco caudaloso. No recuerdo su nombre, pero lo asocio como un brazo del rio magdalena.  

No había puente solo una palmera gigantesca que lo atravesaba, una parte de la palmera era muy angosta y el otro lado ancho pues con 8 años me causaba miedo atravesarla y la atravesamos sentada nos tomamos nuestro tiempo para poder pasar al otro lado. Al cruzar la palmera debíamos seguir unos 50 metros para subir una loma donde estaba la finca. 

Mi abuela era muy estricta, creo que todas nosotras solíamos tenerle miedo, nuestro día se resumía así; en la mañana nos levantaban a las 07:00 AM para hacer aseo, siempre había una tarea diferente que hacer debíamos darle la comida a las gallina, los cerdos, regar y abonar  los cultivos, una de las tareas que más significativa tengo en mi memoria fue cuando nos asignaron 5 costales de mazorca de maíz a cada una de nosotras para desgranar con las manos fue una tarea que nos llevó días en terminar, los dedos de las manos nos dolían, nos salieron ampolla, de tanto desgranar maíz, al caer la tarde nos dejaban ir a bañarnos en el rio ya que nos encantaba ir a refrescarnos. 

cuando terminábamos esa tarea nos íbamos a buscar abono al corral en valdes y los llevábamos al cultivo de caña. Era una tarea también muy tediosa ya que había que caminar 500 metros del coral a la montaña y subirla para abonar el cultivo con las condiciones de sol y nuestra poca fuerza nunca se convirtió en desventajas todos debíamos cumplir con las tareas impuesta. 

Recuerdo que detrás de la finca había una montaña le llamábamos el quemado ya que la montaña se había quemado para el cultivo de yuca misma que nos tocó sembrar. 

En uno día de esos llega el hermano del dueño a la finca de visita recuerdo que con su llegada nos alegró mucho, nos trajo regalos, vitaminas masticables, dulces, galletas y en las noches nos contaba historias. Fue una persona muy amable con nosotros en esos días que estuvo gracias a sus historias. 

Las vivencias en aquel tiempo me enriquecieron mucho, aprendí a vivir en un lugar alejado de la sociedad, ruidos y negocios que ofrece los pueblos para el disfrute y recreación. No fue fácil acostumbrarse al campo los zancudos en la noche eran insoportable, llegar a un lugar donde no solo se encuentra fuera de las comodidades que se tienen en un hogar junto a los padres fue difícil. 

De esta experiencia puedo sacar muchas cosas positivas, me forzó mi carácter, me ayudo a ser independiente, a ser trabajadora, a cumplir con mis obligaciones, ser responsable, organizada y una mujer con muchos valores y principios. 

Saber el valor de ganarse la vida y llevo eso momentos muy grabados en mi memoria fueron unos años de mi infancia muy gratos en aquel entonces los veía como los más sufridos, pero con el paso del tiempo entendí que asignarle tareas a un niño no es malo ya que los ayuda a ser de ellos unos adultos responsables. 

Lumy |octubre 28, 2014 | Alamy foto de stock. [fotografía]. Recuperado de https://www.alamy.es/imagenes/ni%C3%B1os-jugando-en-el-campo.html?imgt=1&sortBy=relevant 

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